El cuidado de la salud física y mental se refiere a
las acciones que tomamos para mantener o mejorar nuestro bienestar físico y
emocional, tanto a nivel individual como en comunidad. Implica la práctica de
hábitos saludables, la atención a nuestras necesidades emocionales y la
búsqueda de apoyo cuando lo necesitamos.
Para cuidar tu salud física y mental, es importante
adoptar hábitos saludables y realizar actividades que te ayuden a equilibrar tu
bienestar. Estos incluyen una alimentación balanceada, actividad física
regular, sueño suficiente, manejo del estrés, y mantener relaciones sociales
positivas.
El autocuidado significa dedicar tiempo a hacer
cosas que le ayudan a vivir bien y a mejorar su salud física y mental. Esto
puede ayudarle a controlar el estrés, disminuir su riesgo de contraer
enfermedades y aumentar su nivel de energía.
¿Cómo cuidar nuestra salud física?
Disfrutar de un buen estado de salud puede
conseguirse a partir de variadas acciones y mantenerse durante mucho tiempo o
bien perderse debido a diversas razones.
Para estar sana, una persona debería: Seguir una
dieta saludable y equilibrada. Realizar ejercicio de manera regular Evitar el
consumo de sustancias tóxicas o adictivas como el tabaco, alcohol o cualquier
tipo de droga.
Realizar las revisiones médicas pertinentes o
controlar posibles complicaciones. Aquí juega un papel fundamental contar con
un buen seguro de salud que pueda respaldarte ante cualquier enfermedad con los
mejores profesionales y coberturas.
Y es que la OMS asegura que bastaría con mantener
una dieta sana, un peso normal y cierta actividad física a lo largo de la vida
para prevenir un tercio de los casos de cáncer.
En el polo opuesto encontramos que comer de forma inadecuada, llevar una
vida sedentaria y el consumo de tabaco causan hasta el 80% de
cardiopatías coronarias prematuras.
¿Cómo cuidar nuestra la salud mental?
La importancia de cuidar la salud también abarca el
aspecto psicológico y las emociones. Tener una actitud positiva ante la vida,
entablar relaciones personales sanas, limitar las situaciones de estrés y
propiciar el optimismo son prácticas que no podemos perder de vista, ya que nos
ayudarán a que nuestra salud mejore.
Efectos de los periodos de crisis sobre la salud
La salud es un estado que se puede alcanzar, pero
que muchas no es fácil conseguir y que muchas otras es fácil perder. Esto
último se ha puesto de manifiesto en los últimos meses, pues la crisis
económica actual ha producido un impacto en la salud de los ciudadanos. Según
un estudio del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, grupo
respaldado por la OMS, la crisis ha producido un aumento de trastornos mentales
como la depresión y la ansiedad.
Además, tiene efecto sobre las enfermedades
infecciosas, que se extienden favorecidas por las peores condiciones de vida de
las personas con pocos recursos, pero también por las dificultades de acceder a
tratamientos y por la caída de la calidad del sistema público de salud. Es el
caso de la aparición de nuevos brotes del
Dengue en la selva, una
enfermedad que afecta muchas poblaciones
amazónicas, o del incremento en de
infecciones de VIH entre drogodependientes.
Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la
Salud que nos recuerda que la importancia de cuidar la salud será la clave para
afrontar nuestro día a día con energía, vitalidad y una sonrisa. En nuestras
manos está alcanzar un estado de salud óptimo o por el contrario llevar una
vida llena de episodios depresivos, fatiga, decaimiento, etc. No olvides cuidar
tu cuerpo y tu mente, y sobre todo, intentar relativizar todos los problemas
que te rodean.
El cuidado de la higiene personal ayuda a prevenir
enfermedades y contribuye a un sentido general de bienestar.
Una dieta equilibrada proporciona los nutrientes
necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo y contribuye a la prevención
de enfermedades, El ejercicio regular mejora la salud cardiovascular, fortalece
los músculos y huesos, y contribuye a un mejor estado de ánimo. Un sueño
adecuado es esencial para la recuperación física y mental, así como para la
regulación del estado de ánimo.
Consultar a un profesional de la salud es importante
para recibir orientación y tratamiento cuando sea necesario, Dedicar tiempo a
actividades que promuevan la relajación y el bienestar emocional, como leer,
meditar, escuchar música o pasar tiempo con amigos. Prestar atención a las
emociones, aprender a identificarlas y a gestionarlas adecuadamente, Mantener
relaciones saludables y apoyo social puede mejorar la salud mental y reducir el
estrés-
Si es necesario, buscar apoyo profesional
(terapeutas, psicólogos, etc.) para abordar problemas de salud mental,
Familiarizarse con la información sobre salud mental puede ayudar a comprender
mejor los factores que influyen en ella.
La salud mental y física se relacionan debido a que
cada una de ellas influye en el ser humano en una mayor o menor medida. Una
mente saludable hace que el cuerpo funcione mejor y a su vez un cuerpo sano
genera bienestar emocional para evitar enfermedades.
La salud mental es un estado de bienestar mental que
permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida,
desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y
contribuir a la mejora de su comunidad.
La salud mental incluye nuestro bienestar emocional,
psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos
cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el
estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones.
La salud física es el bienestar del cuerpo y el
óptimo funcionamiento del organismo, que se encuentran en buen estado físico,
mental, emocional. La OMS define la actividad física como cualquier movimiento
corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo
de energía. El tipo de salud según la
O.M.S Este concepto de salud se refiere a la capacidad de una persona para
funcionar de manera óptima en todas las dimensiones de su vida, incluyendo la
física, la mental y la social.
